
Si
Nápoles nos
pareció un caos, el camino que desde éste nos conduce hasta
Pompeya, nos confirma todas nuestras impresiones.

De bote en bote por un torturador adoquín - a mi la
París- Roubex!!- llegamos a las ruinas de la antigua
Pompeya. Gracias a la capa de ceniza y piedra que hace casi 2000 años sepultó la ciudad, ésta se conserva "intacta".

Tras la visita a las ruinas nos dirigimos a uno de los parajes naturales considerados por la
Unesco, Patrimonio de la Humanidad : la costa Amalfitana.
Una sinuosa carretera colgada literalmente de los acantilados, recorre cada uno de los pueblos desde
Sorrento hasta
Salerno.

Este paraíso nos suplica que nos quedemos, quizá porque hasta nuestros
oídos llegan los cantos de las sirenas que la mitología griega
sitúa en esta zona. Pero al igual que
Ulises, haremos
oídos sordos pues nuestro camino debe continuar antes de que el
Vesubio despierte de su letargo.

1 comentario:
Hola chicos. Aquí estoy con la abuela, que nos vamos a cenar unos perrechicos que están de muerte, y antes de ponernos en faena, estamos contemplando vuestras últimas noticias y "babeando" un poco con vuestro viaje.
Dice la abuela que despues de hablar con los padres de tu antiguo compañero Pablo, les vá a dar la dirección de vuestro blog para que "alucinen" un poco. Ya está preparando la maleta para ir a Benidorm. El traumatólogo le ha dicho que no está bien todavía, pero ella, como siempre, le vá a hacer "mucho" caso y vá a dejar el corpiño en Vitoria.
Esperando seguir teniendo noticias vuestras se despiden Divi, Edurne y Gonzalo
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